“Se aproxima la gran transición de la historia de la humanidad.
Abran los ojos y miren la situación del mundo actual”.
(…) La felicidad e incluso el mundo ideal, que eran la aspiración inicial de la humanidad, fueron olvidados, no se sabe cuándo, habiéndose llegado a un momento en que no se va ni hacia adelante ni hacia atrás. De este modo, cuanto más progresa la cultura, más se distancia el ser humano de la felicidad. Es un resultado extremadamente irónico. Parece un balancín: cuando uno de los lados sube, el otro baja.
Hablando en términos más simples, inicialmente se intentó construir el Paraíso Terrestre con la cultura espiritual; pero, ya que su concreción parecía imposible, se recurrió a la cultura científica. Y de esta manera, se logró avanzar con mucha fuerza. No obstante, conforme fue expuesto anteriormente, en lugar de alcanzarse el Paraíso, se llegó a un estado peor que el propio infierno: la inminencia de la destrucción de la humanidad, con la invención de la bomba atómica. El hecho, sin embargo, es que, aun habiendo llegado a una época tan peligrosa como la actual, el ser humano todavía no ha despertado, continúa venerando la ciencia materialista. En pocas palabras, fracasó recurriendo a la cultura espiritual y también a la cultura material. Teniendo en cuenta el hecho lamentable de que todavía no ha aprendido la lección, ¿qué debe hacerse? Esta precisa ser la gran tarea de la humanidad: reconocer los errores cometidos hasta ahora y recomenzar. O sea, la solución es formar una nueva y equilibrada cultura, que no se incline ni hacia el espíritu ni hacia la materia, sino que fusione e iguale ambas partes. Solamente así se concretará el Paraíso Terrestre.
Por todo lo que hemos visto hasta ahora, podemos decir que la época actual es la época del cambio de la antigua hacia la nueva cultura, la era de la gran transición mundial a la cual siempre nos referimos. ¿Será que, en la historia de la humanidad, ya fue registrada una mudanza tan grande? En verdad, es un hecho inédito. ¿Cómo será esa nueva cultura que ocupará el lugar de la antigua? Indiscutiblemente, se trata de algo que no puede ser comprendido por la inteligencia humana contemporánea, ni siquiera en pequeña medida. ¿Y quién se encargará de crearla?
En este contexto, independientemente de que creamos o no, es imprescindible admitir la existencia del ser conocido como Dios.
El objetivo de Dios es la construcción del Mundo Ideal de perfecta Verdad, Virtud y Belleza y, para ello, era necesario que todas las condiciones fueran cumplidas. Él estaba aguardando el tiempo correcto. Esa hora llegó: es la época actual. Siendo así, antes que nada, es necesario que la humanidad tome conciencia de ello y que se lleve a cabo la revolución espiritual de cada persona. (…)
Nociones sobre la IMM, “Nacimiento de la Iglesia Mesiánica Mundial”, 20 de noviembre de 1950 (publicado en Luz de Oriente, vol. 1)