Enseñanza del Mes

Agosto

FE MESIÁNICA

      Todo en la vida humana, especialmente en lo que respecta a la fe mesiánica, debe ser suave, flexible, libre y sin obstáculos.

Es como el rodar de una bola. Si la bola tiene aristas, no puede rodar con suavidad. Con mucha razón se dice: “Fulano perdió las aristas porque sufrió mucho en la vida”.

Sin embargo, hay personas que, más que tener aristas, se asemejan al kompeito, un caramelo de azúcar lleno de puntas. Lejos de rodar, esas personas viven enredadas. Hay también quienes sufren dentro del molde que ellas mismas crearon. Mientras esa situación se limite a ellas mismas, puede ser hasta aceptable. Pero hay quienes consideran bueno hacer sufrir a los demás, tratando de encajarlos en ese mismo molde.

Este tipo de moldes es común en la fe shōjo, que es opresora. Esas actitudes son arcaicas, nos generan repulsión y no se limitan al ámbito de la fe, sino que también se presentan en todas las relaciones sociales.

En cambio, la expresión “libre y sin impedimentos” significa libertad total, sin moldes, límites ni mandamientos, amplia como el cielo y el mar. Evidentemente, no se trata de egocentrismo, sino de una libertad que respeta la libertad ajena.

La fe mesiánica, por ser daijo, difiere mucho de la fe regida por mandamientos, los cuales, por ser tan estrictos, nadie logra cumplir plenamente. Sin otra alternativa, sus seguidores los cumplen solo en apariencia y, en secreto, los descuidan. Esta situación genera incoherencias, que a su vez provocan problemas. Al mismo tiempo, esto se convierte en algo negativo, al dar lugar a la falsedad. De esta forma, las personas de fe shōjo son el bien en apariencia y el mal en su interior. En cambio, las personas de fe daijō respetan la libertad humana, por eso están siempre tranquilas, alegres, sin necesidad de camuflaje. Es muy reconfortante saber que en la verdadera fe mesiánica no hay espacio para las falsedades.

Además, las personas de fe shōjo, sin darse cuenta, caen en la simulación, queriendo mostrarse pomposas e importantes. Esa actitud es tan evidente que las vuelve extremadamente desagradables e insoportables. Aun más, debido al efecto contrario, son vistas como insignificantes. A ese tipo de persona se le llama pequeña.

En ocasión de realizar alguna construcción, siempre hay diferencias entre mi opinión y la de los profesionales, pues ellos tienden a construir buscando solo la belleza exterior. En cierto modo, eso me resulta desagradable y por eso los corrijo. Lo mismo se aplica al ser humano: aquel que evita mostrarse importante, será estimado por ser modesto y digno. Por tanto, los creyentes que profesan la fe mesiánica necesitan convertirse en personas verdaderamente respetadas.

Por Meishu-Sama, 20 de Abril de 1949

Colección Cimiento del Paraíso, Volumen 3