Enseñanza del Mes

Agosto

PERFECCIONARSE CONSTANTEMENTE

      El ser humano debe siempre buscar desarrollarse y perfeccionarse, sobre todo aquellos que tienen fe. Sin embargo, en la sociedad, quien menciona asuntos religiosos o relacionados con la fe, es juzgado como anticuado y conservador. No podemos negar que esa es una tendencia de los fieles de las religiones hasta ahora. Con nuestros miembros, sucede justamente lo contrario, o mejor dicho, ellos tienen el deber de aspirar a ser lo opuesto.

Observemos la Gran Naturaleza. Ella se renueva y se desarrolla ininterrumpidamente: año tras año, la población humana aumenta y las tierras van siendo exploradas. Los medios de transporte, las construcciones, las máquinas, nada permanece estancado. Las hierbas y los árboles crecen hacia el cielo y ninguno de ellos está orientado hacia abajo. Así siendo, una vez que todo en la Naturaleza está en constante desarrollo y perfeccionamiento, el ser humano debe aprender de ella. Esta es la Verdad.

En ese sentido, yo me esfuerzo al máximo para no descuidar mi desarrollo y perfeccionamiento: este mes, más que en el mes anterior; este año, más que en el año pasado. Sin embargo, progresar solamente en la parte material, es decir, en los negocios, en la profesión y en la posición social, se asemeja a algo sin solidez, que flota como una planta sin raíz. Por lo tanto, se torna indispensable la búsqueda del desarrollo espiritual, es decir, el ennoblecimiento del carácter. Teniendo esto en mente, el ser humano debe procurar perfeccionarse a sí mismo, un paso a la vez, sin prisa. Es importante no impacientarse. Aunque ese perfeccionamiento ocurra lentamente, con el tiempo, ciertamente, se convertirá en una persona admirable. En realidad, solo por el hecho de buscar practicar, ya lo es. Actuando de esa manera, sin duda, ganará la confianza de los demás, todo saldrá satisfactoriamente y se volverá feliz.

Hablar de este modo puede sonar para los jóvenes de hoy en día como una moral anticuada y ya superada, pero, muy por el contrario: quien logra hacer esto, es, de hecho, un ser humano en constante renovación y desarrollo. Cuando observo a las personas, basándome en este criterio, siento que muchas son retrógradas. Sus pensamientos y temas son siempre los mismos y no presentan ningún cambio o progreso. Encontrarme con personas así no me despierta ningún interés, pues se limitan a temas triviales, no hablando de religión, de política, de filosofía y mucho menos de arte.

Notamos que, en el mundo, la mayoría de las personas son así. No es nuestra intención condenarlas, pero espero que, al menos, nuestros fieles no tengan un comportamiento anticuado, pues no aprecio tal postura. De hecho, me parece que estos son en pequeño número.

Como es del conocimiento de todos, en este momento de transición del mundo, nuestra religión, con el objetivo de la salvación de la humanidad, está empeñándose en despertarla para su cultura equivocada, y también en construir un mundo nuevo e ideal. Por consiguiente, es necesario que todos busquen convertirse en personas que se renuevan y se desarrollan constantemente. He aquí el sentido de mi acostumbrado consejo: sean personas del siglo XXI.

Por Meishu-Sama, 11 de Octubre de 1950

Colección Cimiento del Paraíso, Volumen 4