Enseñanza del Mes

Febrero

ESCLARECIMIENTO Y CONCRECIÓN DE LA VERDAD

      Antes que nada, ¿cuál es el verdadero objetivo de la religión? Sin duda, es el esclarecimiento y la concreción de la Verdad. ¿Y qué es la Verdad? 

La Verdad es la naturaleza tal como se presenta. […] 

Al observar los acontecimientos indignantes de este mundo, el caos reinante en la sociedad, los conflictos, el desorden, las malas acciones, es imposible negar que existen más factores que contribuyen a la infelicidad que a la felicidad de la humanidad. Por lo tanto, debemos reflexionar sobre el origen de esto. Según mi punto de vista, es evidente que la causa radica en el excesivo alejamiento de la Verdad, aunque esto no se perciba. 

Veo que el ser humano moderno ha perdido la noción de la Verdad. […] Además, hasta el día de hoy, la Verdad no era clara ni siquiera para las religiones. Por esta razón, no era raro predicar la pseudo-verdad creyendo estar transmitiendo la Verdad. Si esta hubiera sido revelada tal como es, la sociedad humana debería estar en una condición mucho mejor que la que vemos hoy, y el Paraíso se habría concretado en cierta medida. 

Con la llegada del tiempo, Dios reveló Su Voluntad y, a través de mí, está explicando y concretando la Verdad. En este sentido, mis diversos escritos esclarecen la Verdad de manera que cualquier persona pueda comprenderla con facilidad. Por lo tanto, sin duda, la correcta visión sobre la Verdad surgirá en aquellos que lean atentamente mis palabras con una mente libre de prejuicios. 

[…] Si no hay ningún desvío de la Verdad, todo lo que es correcto avanzará de acuerdo con el deseo del ser humano, pues Dios creó la sociedad humana de esta manera. Así, no sería difícil que surgiera una sociedad ideal, virtuosa y bella, en la que las personas vivan con alegría y felicidad. En esto reside la posibilidad del advenimiento del Paraíso Terrestre que vengo proponiendo. 

[…] Todo lo que digo es muy obvio. Si estos puntos parecen extraños, es porque el análisis se hace desde la perspectiva de la pseudo-verdad. Cuanto más controvertida parezca mi teoría, más evidente es la contradicción vigente en la sociedad. Por lo tanto, podemos decir que quien acepta mi teoría sin objeciones es alguien que ha asimilado la Verdad. 

Dios concedió al ser humano la libertad infinita. Esta es la Verdad. A las demás criaturas, como los animales y los vegetales, Él les otorgó una libertad limitada. De esta manera, la nobleza del ser humano reside en esta diferencia. Hablar de su libertad significa que, cuando se eleva, se vuelve divino; cuando se degrada, se equipara al animal. En otras palabras, existe entre estos dos extremos. Si desarrollamos este principio, veremos que, dependiendo de las acciones del ser humano, el mundo se convierte en un paraíso jubiloso o, por el contrario, en un infierno desolador. Esta es la Verdad. Siendo así, ¿cuál debe ser la elección? Sin duda, a menos que sea un espíritu maligno de nacimiento, todos desearán el paraíso. 

De acuerdo con lo que acabamos de exponer, la realización del mundo paradisíaco es, en última instancia, el objetivo de la humanidad. Y solo a través del esclarecimiento y la concreción de la Verdad es posible alcanzarlo. Como esta es la misión de la religión, siempre estoy enseñando la Verdad a través de la palabra y la escritura. Siendo así, me dedico intensamente día y noche a hacer realidad la Verdad. 

Por Meishu-Sama, 30 de Enero de 1950

Colección Cimiento del Paraíso, Volumen 1