Enseñanza del Mes

Mayo

RELIGIÓN ES MILAGRO

      Diversas herencias literarias prueban que religión y milagro son inseparables. Una religión sin milagros deja de ser religión. Esto ocurre porque es Dios quien realiza milagros; mediante la fuerza del ser humano, no es posible operar ni siquiera un solo milagro. Así, una religión sin milagros es una existencia sin valor. Podemos decir que, por más que tenga forma religiosa, ha perdido su valor como religión.

Es natural que, cuanto más elevada es la religión, mayor es el número de milagros que presenta. Milagro, en otras palabras, significa la aparición de gracias inesperadas. Estas despiertan un sentimiento religioso en lo profundo del corazón de la persona que ingresa en la fe y se salva de la infelicidad. ¿No sería esa la verdadera religión? No hace falta decir que un solo hecho vale por mil argumentos. Aunque se diga que la situación que vivimos actualmente es consecuencia de la derrota en la Segunda Guerra Mundial, es muy preocupante el aumento del mal social, en especial, el hecho de que la juventud —sostén del futuro del país— se encuentre totalmente confundida, tomada por ideologías nocivas. Si buscamos la causa, veremos que resulta de una educación cuyo principio rector es el pensamiento materialista. Mientras no despertemos de esa falacia, no hay forma de solucionar la cuestión.

Entonces, ¿qué hacer para derrotar el pensamiento materialista? Es necesario avivar el sentimiento religioso en el ser humano. Para ello, como siempre predicamos, lo fundamental es hacer reconocer la existencia invisible de Dios. Y el milagro es el único medio para ello.

Milagro es tornar posible aquello que se considera imposible de realizar mediante la acción del ser humano. Cuando ocurren, ante los ojos, hechos que no pueden, de ninguna manera, ser comprendidos a través de teorías, es natural que toda y cualquier duda se disipe de una sola vez.

Por lo tanto, como sugiere el título, podemos decir que “la religión es milagro y el milagro es religión”. Así, si no hacemos reconocer la existencia de Dios a través del milagro y no cultivamos el espiritualismo, será imposible alcanzar los resultados deseados en lo que respecta a la construcción de un Japón pacífico y a la erradicación del mal social.

En la historia de la humanidad, no se conoce ninguna religión que haya presentado tantos milagros como la nuestra. En este sentido, el objetivo de nuestra religión en esta época de gran transición es, mediante el soplo del milagro, despertar las almas adormecidas de este mundo, que ha perdido la conciencia espiritualista.

Dios, el Todopoderoso, por medio de las manos de Kanzeon Bosatsu, también conocido como Komyo Nyorai, ha venido utilizando Su fuerza de manera libre y sin impedimentos, manifestando los más variados e incontables milagros. De esa forma, Él ha venido realizando la gran obra de salvación por medio de nuestra religión.

Periódico Hikari, nº 12, 11 de Junio de 1949
Colección Cimiento del Paraíso, vol. 2