Oraciones
Meishu-Sama enseña que las palabras ejercen una enorme influencia en el destino de las personas y del mundo, porque poseen espíritu. Contienen el poder de purificar o generar impurezas, de salvar o destruir. Todo depende del pensamiento (sonen) y la vibración que está arraigada en ellas.
Meditando sobre la enseñanza “La poderosa fuerza del espíritu de las palabras” publicada en Cimiento del Paraiso, llegamos a la conclusión de que las palabras, además de transmitir pensamientos, también son vehículos de misteriosas fuerzas espirituales. Por lo tanto, es necesario un cambio importante en la forma en que las empleamos. Aprender a utilizarlas de acuerdo con la Voluntad Divina es una de las mayores misiones que tenemos como representantes de Dios y al mismo tiempo, de ser eslabones en la cadena que conecta a nuestros antepasados con nuestros descendientes.
En este sentido, es necesario reflexionar un poco sobre lo que son las oraciones, los salmos, los himnos de alabanza y su vital importancia.
La oración es un mensaje del ser humano a lo divino. La forma varía, puede ser oral, escrito o mental, larga o corta.También puede ser creada espontáneamente por nosotros, aprendida o incluso constituir la unión de estas dos formas (como en las oraciones Amatsu-Norito y Zenguen-Sandyi en la que hacemos una pausa para la oración silenciosa). Las oraciones purifican el Mundo Espiritual e inspiran a las personas a cultivar pensamientos correctos y hábitos saludables, acercándolas a la Voluntad de Dios, que les da mayor paz y seguridad para cumplir con su misión.
A través de la oración, alabamos a Dios, agradecemos por las gracias, comunicamos sentimientos, pedimos ayuda y bendiciones. Sin embargo, las oraciones no terminan ahí, ellas nos permiten establecer una relación recíproca con Dios, con Meishu-Sama, con los ancestros y antepasados.
Cada vez que oramos, reafirmamos la conciencia de que Dios y el Mundo Espiritual existen y que consagramos la Tierra con la misión de cumplir la Divina Voluntad. Sin embargo, solamente orar no es suficiente. Tiene que haber acción. El estado de oración precede, impregna y finaliza las acciones.
Meishu-Sama enfatiza la importancia de la armonía y la belleza en todas nuestras acciones. Con las oraciones, salmos e himnos no es diferente: deben entonarse con sentimiento sincero, serenidad, ritmo y alegría; las reverencias y las palmadas, realizadas en justa medida.
TAKA AMA JARA NI KAN ZUMARI MA SU
Kamurogui Kamuromi no Mikoto Mochite
Sume mi oia Kamu Izanagui no Mikoto
Tsukushi no Jimuka no Tachi jana no
odo no ajagui jara ni
Misogui jarai Tamou Toki ni nari maseru
Jaraido no Ookami Tachi
Moro moro no maga Goto tsumi kegare o
Jarai tamae kiyome tamae
to Maosu koto no ioshi o
Amatsu Kami Kunitsu Kami ia o iorozu no
Kami tachi tomo ni
Ame no fuchikoma no mimi furi tatete
Kikoshi mese to Kashikomi Kashikomi mo maosu
MIROKU O OMIKAMI
Mamori Tamae saki jae Tamae
MIROKU O OMIKAMI
Mamori Tamae saki jae Tamae
OSHIE MI OIA NUSHI NO KAMI
Mamori Tamae saki jae Tamae
OSHIE MI OIA NUSHI NO KAMI
Mamori Tamae saki jae Tamae
(Pausa para orar en silencio)
KAN NAGARA
tamachi jae mase
KAN NAGARA
tamachi jae mase
UIA UIA SHIKU OMON MIRU NI
Seson Kanzeon Bosatsu
konodo ni amorase tamai
Koomio Niorai to guenyi
Ooshin Miroku to kashi
Guse no Mikami to narase tamaite
Daisen sanzen sekai no sandoku o messhi
Goyoku o kiome Jiakusen man oku issai
shuyoo no dai nengan
Koomio yooraku eigoo no
Yuppo sekai o nara shimete
Gofu yuu no kurui naku
fuku kaze eda mo narasu naki
Miroku no miio o umi tamou
Murioo mujen no dai yiji ni
Tenma rasetsu mo matsuroi te
Shoaku yajoo wa aratamari
Iasha riuuyin mo guedatsu nashi
Shozen busshin koto gotoku
Sono kokorozashi o toguru nari
Sansen soomoku koto gotoku
Mikami no itoku ni nabikaite
Kin yuu chuuguio no sue mademo
Mina sono tokoro o ezaru nashi
Masa ni kore shibi yisoo sekai nite
Karioo binga wa sora ni mai
Zuiun ten ni tanabikeba
Banka fukuiku chi ni kunyi
Shinden guiiokuroo sosori tachi
Guse no Miakata kasumi tsutsu
Kogane no iraka sansan to
Jini teri eizu kookei wa
Guenimo Tengoku rakudo nari
Gokoku minorite kura ni michi
Sunadori iutaka ni amega shita
Iki toshi ikeru moromoro no
Eragui niguiuau koegoe wa
Tsutsu uraura ni michiwatari
Kuni to kuni tono sakai naku
Jitogusa tachi no nikushimi ia
Isakai goto mo iume to kie
Itten shikai oshinabete
Miroku no mite ni ki itsu sare
Yinyi no mimune ni idaka ren
Warera ga jibi no seguio nimo
Mioochi o tamai shinkaku o
Eseshime ie wa tomi sakae
Iowai wa nagaku mu iaku ni
Zentoku koo o kasane sase
Fukuyu kai muryoo no dai kudoku
Taresase tamae mashimase to
Nen nen yuushin gueza tonshu
Kifuku raijai negui maosu.
MIROKU O OMIKAMI
Mamori Tamae saki jae Tamae
MIROKU O OMIKAMI
Mamori Tamae saki jae Tamae
OSHIE MI OIA NUSHI NO KAMI
Mamori Tamae saki jae Tamae
OSHIE MI OIA NUSHI NO KAMI
Mamori Tamae saki jae Tamae
(Pausa para orar en silencio)
KAN NAGARA
tamachi jae mase
KAN NAGARA
tamachi jae mase
¡Oh Supremo Dios, creador y dador de toda vida!
Por tu Divina Voluntad,
La larga era de la Noche ya llegó a su fin.
Estás liberando tu Luz,
Para que podamos vivir en la gloriosa Nueva Era,
Que la humanidad hace tiempo vino esperando.
Te agradecemos por guiarnos en tu Plan
Y por el privilegio de recibir y transmitir tu Luz.
Sean nuestro espíritu y cuerpo iluminados y purificados
Y que podamos vivir en las verdades que nos concediste por intermedio de Meishu Sama.
Haznos vehículos puros de tu poderosa Luz,
Bendiciendo a aquellos con quienes estuviéramos.
Que pueda Tu plan ser concretado y que la paz, la salud y la prosperidad
Se tornen realidad.
¡Grandioso Dios de la Luz! Bendícenos y protégenos,
Dando expansión radiante a nuestras almas.
Así sea.
¡Ancestros y Antepasados asentados en este santuario!,
A ustedes dirigimos nuestra más profunda gratitud.
Conscientes de la misión recibida de Dios de establecer el Paraíso en la Tierra, agradecemos la protección concedida.
Rogamos que por medio de la práctica del amor altruista, de la suma de méritos y de nuestro desapego, todas las generaciones sean bendecidas y envueltas por el infinito amor de Dios.
Iluminados y guiados por la Verdad revelada por Meishu-Sama y alternando vida y muerte en un proceso de evolución, rogamos que nos permitas servir cada vez más como preciosos instrumentos del Creador.
Así sea.
(Palabras de bien y de alabanza)
¡Dios, Señor y Creador del Universo!
¡Luz que ilumina al mundo! Recibe nuestra más profunda alabanza,
por vuestra sublime presencia a través de los tiempos,
en la revelación de vuestro inconmensurable amor.
¡Señor de la Salvación,
que cumpliendo excelsa voluntad, das a todo salvación;
los tres males y las cinco impurezas
purifícalas y elimínalas del universo! Establece en la Tierra el Paraíso, ordenado y perfecto en luz y gozo: cada cinco días ventoso y cada diez, lluvioso.
¡En armonía toda la naturaleza!
¡Ante vuestro santo e infinito amor, todo lo negativo desaparece,
tal como la niebla al calor del sol!
¡Alcanzan los maestros y los justos su ideal del bien!
¡Campos, montañas, bosques y ríos sean apacibles a vuestra gloria!
¡Aves, animales, insectos y peces, todo tiene su propio lugar!
¡Es la Era de la Luz!
¡Aves celestiales revuelan!
¡Hay en el cielo algarabía de nubes!
Fragancia de flores cubren la tierra, santuarios y solares…
¡Del Templo de la Salvación como flotando en el Cielo, resplandece el dorado techo ante el fulgurante sol!
Abundante cosecha llena el granero, rica es la pesca, en todos los rincones
voces alegres y contentas.
¡Todo es vida!
¡Los países sin fronteras!
¡Las criaturas, sin odios!
Entre los seres humanos
los conflictos se desvanecen, como en un sueño.
Sea en el Cielo o en la Tierra,
¡Oh Dios, todo lo que existe retorna a vuestras manos envuelto en manto de amor!
A nuestro vivir cotidiano concede verdad y sabiduría.
Que la familia prospere siempre con salud y longevidad.
Dignaos hacer desbordar la virtud sumada al bien.
¡La infinita gracia de la felicidad humildemente rogamos
y fervientes, sinceros a vos adoramos!
¡Grandioso Dios de la Luz!
Bendícenos y protégenos.
¡Meishu-Sama!
Bendícenos y protégenos.
(Pausa para oración en silencio)
¡Que sea hecha vuestra voluntad, dando expansión radiante a nuestras almas!