Preguntas Frecuentes
Canalizar la Luz de Dios a través del Johrei es un acto de amor, que significa adquirir la calificación para eliminar no solo las propias tragedias, sino también las ajenas por medio de la Luz Divina. Para volverse apto para transmitir Johrei, una persona debe asistir a las clases de primeras nociones mesiánicas en las unidades religiosas, donde aprenderá los principios básicos de la fe que nos legó Meishu-Sama. Al completar el curso y pasar por una entrevista con el ministro, la persona podrá recibir el Ohikari (medalla de la Luz Divina), convirtiéndose en transmisor de Johrei.
El Ohikari es la medalla en cuyo interior se encuentra el ideograma de la palabra “Luz” (光- Hikari), escrito por Meishu-Sama. Los efectos del Ohikari se manifiestan cuando es llevado colgado en el cuello, cerca del pecho, a la altura del plexo solar y en actitud de oración, el transmisor pide permiso a Dios y a Meishu-Sama para servir como Sus instrumentos para canalizar la Luz Divina.
Esto ocurre porque de la letra Hikari se irradian poderosas ondas de Luz.
Meishu Sama profundiza en este tema en la enseñanza titulada “Johrei y la trinidad de los órganos internos”, contenida en la Colección Cimiento del Paraíso, vol. 3
Sí. Si la persona tiene el sentimiento de servir a Dios y al prójimo, puede participar en prácticamente todas las actividades realizadas por nuestra Iglesia: recibir Johrei y recomendarlo a otros, participar de los cultos, practicar la ofrenda de gratitud monetaria, participar en las dedicaciones internas de la iglesia (limpieza, recepción, etc.), de las dedicaciones con flores, actividades con la Belleza y programas de Agricultura Natural y huerta casera.
Ella representa al Dios Supremo, Miroku Oomikami. De una manera simplificada, la llamamos de “Imagen de la Luz Divina”. Esta caligrafía está compuesta de cinco ideogramas japoneses, que significan respectivamente:
大 – Dai – grande, magnífico;
光 – Ko – luz;
明 – Myo – claridad absoluta, brillante;
真 – Shin – verdad, verdadero;
神 – Shin – Dios.
Las tres reverencias y las tres palmadas son una manera de saludar respetuosamente a los tres Mundos: Divino, Espiritual y Material.
La unión de las manos simboliza la unión espíritu-materia, con la mano izquierda representando el espíritu y la derecha, la materia. En el momento de las palmadas, el acto de traer ligeramente la mano derecha un poco a bajo de la izquierda, significa que reconocemos que el espíritu precede a la materia.
La vibración espiritual del sonido de las palmadas representa la gran alegría por la bondad divina, es decir, el Universo se devela, la puerta del Cielo se abre y la grandiosa Luz Divina se transborda llenando el ambiente.
Es el medio por el cual nos comunicamos y alabamos a Dios, agradecemos, expresamos sentimientos, pedimos ayuda y bendiciones. Sin embargo, la oración no es una práctica unilateral: ella nos permite establecer una relación recíproca con Dios, con Meishu-Sama, con los ancestros y antepasados.
Cada vez que oramos, reafirmamos la conciencia de que Dios y el Mundo Espiritual existen y que hemos venido a la Tierra con la misión de servir como Sus instrumentos en la Sagrada Obra de Salvación de la humanidad y la construcción del Paraíso Terrestre.
Amatsu Norito literalmente significa “Oración del Cielo”.
Su composición data de tiempos inmemoriales y evoca a las divinidades de la purificación y a los seres divinos que fueron creados por orden de Dios al principio de los tiempos. La razón que llevó a Meishu-Sama a adoptarla radica en la elevación e intensidad de la vibración espiritual del sonido de sus fonemas que, después de recibir algunos ajustes por Meishu-Sama, purifican intensamente el Cielo y la Tierra. Es por esta razón que es entonada en japonés.
La ofrenda monetaria de gratitud es la manera de materializar nuestro sentimiento de gratitud a Dios, reconociendo que todo proviene de Él, comenzando por nuestra vida. Es importante que la ofrenda de gratitud monetaria sea espontánea y represente nuestra sincera gratitud y nuestro compromiso con Dios de servir y participar de Su Obra Divina.
Cultos Diarios (matinal y vespertino); Culto Mensual de Agradecimiento; Culto de Año Nuevo y de la Fundación de la Iglesia Mesiánica Mundial; Culto de Paraíso Terrestre; Culto a las Almas de los Antepasados; Culto de Natalicio de Meishu-Sama.
Las ofrendas representan nuestra gratitud a Dios por todo lo que Él nos concede a través de la naturaleza.